Personajes 10
Tanta autovía que nos aleja de las antiguas nacionales y de las travesías urbanas ha hecho que eche de menos aquella mítica publicidad de "Abonad con Nitrato de Chile" donde un señor cabalgaba en negro y amarillo. Yo lo leía y nunca entendía a qué se refería. Me repetía a mi mismo: "¿Nitrato de Chile?" sin saber qué era el nitrato ni por qué lo traían desde Chile. De la misma forma, alejarnos de pueblos y pequeñas ciudades ya sea de Burgos, de Soria o de Guadalajara ya no nos permite leer en las paredes pintadas con "Quintos del 78" y sorprendernos con zapatillas de deporte colgadas en los cables de teléfono que cruzaban, sin orden alguno, la calle mayor.
Cada vez que veo una zapatilla de deporte suelta fuera de su entorno natural imagino de dónde puede salir. Así que cuando me encontré con la italiana en el trayecto que va de la ría de Tina Menor a la de Tina Mayor, caminando con una Assics en la mano, no tuve más remedio que preguntar. Me confesó que se la acababa de encontrar y que, al estar nueva, pensó que se le habría caído a alguien de la mochila. Decidimos continuar juntos hasta el siguiente albergue, en Colombres, por si ahí aparecía el dueño. Quería además, tras una larga etapa desde Cóbreces, abandonar el excesivo asfalto cántabro que, desgraciadamente, tanto me había alejado de la costa los últimos días y que amenazaba con provocar una sobrecarga en el tibial.
La historia de la zapatilla Assics tendría que haber terminado en el albergue de Colombres pero, cómo no podía ser de otro modo, resurgió al cabo de las semanas, en otro lugar y con otros personajes. Habíamos decidido dejarla en la escalera que daba al acceso principal al albergue azul, llamando la atención de todo aquel que decidiera pernoctar.
Creo que fue en San Martín dónde sentados en el jardín del albergue conversaba con Antxón, con Iker y con Javier. San Martín de Laspra era, y es, un albergue especial. Se trata del sueño de un hombre que tras recorrer la Costa Norte decidió montar una gran casa para dar servicio a los caminantes. Para que encuentren lo que él disfrutó y lo que también necesitó. Y ciertamente lo consigue. No es en ningún caso un negocio, ni una manera de ganarse la vida. El dueño/hospitalero estuvo mucho tiempo buscando un lugar así hasta que encontró esta antigua casa rectoral adosada a la iglesia de San Martín, junto al cementerio. Es un albergue "de donativo" en el argot del caminante en el cual, por primera y última vez, todos tuvimos habitación individual. O mejor dicho, todos dormimos solos en una habitación.
Esa tarde, entre bocadillos, cervezas y melocotones, alguien preguntó si alguno había coincidido con algún personaje conocido. Y ahí intervino el bueno de Antxón explicando que él reconoció a un muy famoso periodista español, del cual respetaré su anonimato, que caminaba con una chica y acompañado de otros a caballo. En el tramo que lleva a Unquera habían perdido una zapatilla de deporte y andaban buscándola. Ese tramo es exactamente donde coincidí con la italiana y con la zapatilla.
Sorprendidos y entre risas, Antxón decidió twittear la coincidencia nombrando al @periodista que, entre sorprendido y agradecido, continuó la conversación digital de 140 caracteres y quién sabe si recuperó la zapatilla. De lo que no me tengo ninguna duda es que habrá recuperado la sonrisa de su acompañante.

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