Un pequeño apunte ahora que ya se han acabado los Juegos y cuando ya calientan en pista los campeonatos de las categorías inferiores: alevines, infantiles y cadetes.
Convendría que todos los involucrados en el deporte de base, incluidos entrenadores, revisasen el comportamiento ejemplar que ha tenido uno de los mejores jugadores de baloncesto de las últimas décadas y que ha sabido asumir sin levantar la voz y siempre de manera positiva y constructiva el rol que le tenía reservado su entrenador. Me refiero a José Manuel Calderón.
Sin pataletas futboleras ha respetado escrupulosamente las decisiones de Scariolo mostrando públicamente compromiso y disponibilidad para participar en lo que hiciese falta. Sin una mala cara. Sin cuchichear con otro jugador. Animando y apoyando.
Un lujo de líder.
Un lujo de entrenador conseguir esa actitud.
Un lujo de compañeros mantener esa cohesión
Así se consiguen éxitos. Alejando complicadores. Acercando facilitadores.
B A L O N C E S T O
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