domingo, 26 de abril de 2020

Bajar para llegar

La desescalada, palabra que nos acompañará durante una temporada hasta que alguien imponga la siguiente, tiene varias fases. Al principio se toma con fuerza e ilusión: hemos hecho cima y, normalmente, no hay que volver a esforzarse en subir. Erróneamente puede creerse que ya se hizo todo el esfuerzo olvidando que la bajada puede ser larga, tediosa, aburrida y, si uno se relaja, hasta peligrosa. Muchos de los rescates son en los descensos y a destiempo.

Sin embargo, solemos saber dónde vamos porque alguien sigue llevando el mando, fijando pautas y marcando ritmos. Confianza y experiencia. Sabemos que al final del camino beberemos una cerveza compartida, miraremos de nuevo hacia arriba y estaremos orgullosos del esfuerzo y de todo lo descubierto.

También nos detendremos de vez en cuando; a veces incluso almorzaremos o nos bañaremos en una poza aunque eso signifique descalzarnos. Nos cruzaremos con algunos que habrán decidido subir a deshoras levantando nuestras dudas por incumplir lo recomendado.

"-¿Dónde irán a estas horas y así equipados?"

El calor, ya de por si incomodo compañero, podrá convertirse en muy incómodo. Incomodísimo. Volveremos a pasar por los mismos lugares pero los miraremos diferente. Es igual pero no es lo mismo.

"-¿Por aquí hemos pasado? ¿Todo esto hemos subido?"

En muchas ocasiones, como en la propia vida, no somos conscientes del camino recorrido ni del esfuerzo invertido.

A ratos charlaremos. Asuntos que van y vienen. Preguntas para provocar sonrisas. Sugerencias para el futuro. Complicidades evidentes que sólo requieren de una mirada o declaraciones que sólo se hacen tumbados.

"-¿Qué tal vas?"

Primero no pensaremos en el final, luego lo intuiremos, nos parecerá verlo entre los árboles y, finalmente, aparecerá ante nuestros ojos aún a mucha distancia aunque ya escuchemos el juego infinito del agua en el río. Lo cruzaremos.

Hay bajadas que se hacen largas y penosas. Sabemos dónde vamos y eso nos impide disfrutar. Tan sólo devoramos kilómetros en mucho silencio. Avanzar para llegar. Algunos acelerarán por inercia, los perderemos de vista hasta que decidan detenerse para reagruparse. Seguiremos bajando. Seguiremos pensando. Miraremos mucho menos que al ascender.

En la llegada todo se acabará y nos quitaremos el peso, a veces con mucho brío pero tratando de mantener un orden. Habremos terminado. Estaremos donde al principio pero más felices, orgullosos de nosotros y de los que lo habrán compartido.

Sentados y descalzos, disfrutaremos. No hay un atardecer igual.



Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes

#SacaLaFelicidadAPasear #YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa.




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