El despacho de Joaquín estaba en la planta de arriba. Subí la escalera una primera vez y, antes de llamar a la puerta, me di la vuelta.
Lo volví a intentar una segunda vez y tampoco pude. No me salían las palabras.
Y fui una tercera.
- "Joaquín, ¿tienes un segundo?
- Sí, claro. Dime.
- Sólo llevo unas semanas aquí pero quería pedir un cambio de destino. No creo que esto sea lo mío.
- Lo intentaré pero ya puedes imaginarte lo que van a decir en la central"
Así empezó y terminó mi experiencia bancaria mientras le cogí el gusto a lo de subir.

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