miércoles, 2 de noviembre de 2016

El gusto por subir

El despacho de Joaquín estaba en la planta de arriba. Subí la escalera una primera vez y, antes de llamar a la puerta, me di la vuelta. 

Lo volví a intentar una segunda vez y tampoco pude. No me salían las palabras. 

Y fui una tercera. 

- "Joaquín, ¿tienes un segundo?

- Sí, claro. Dime. 

- Sólo llevo unas semanas aquí pero quería pedir un cambio de destino. No creo que esto sea lo mío. 

- Lo intentaré pero ya puedes imaginarte lo que van a decir en la central"

Así empezó y terminó mi experiencia bancaria mientras le cogí el gusto a lo de subir.



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