domingo, 24 de mayo de 2020

Entre fases, un epílogo

A punto de avanzar a la 2, me sigo quedando con lo que teníamos tiempo atrás cuando no había que mantener distancias, ni pedir permisos, ni respetar protocolos.

Cuando hace 73, ¡setenta y tres! días empecé con esta serie en Instagram ( @kpn67) y Facebook, tenía claro que iba a ser largo pero no tanto. He tratado de aportar algo que diluyese la insoportable tensión que se nos venía encima con el único objetivo de mantener una estabilidad emocional hasta el final de cada jornada de encierro.

No encender la televisión desde el 15 de marzo, leer los titulares de la prensa nacional sólo en diagonal, vivir en lo que algunos llaman "en provincias", informarme con Heraldo de Aragón y El Comercio, considera a Twitter cómo el lugar donde muchos sólo vierten su odio para alimentar su ego y no creerme las proclamas interesadas de nuestros políticos han sido las clavijas en las que me he agarrado.

Nosotros en Asturias llevamos ya dos semanas en la fase 1 y hemos recobrado una cierta normalidad a pesar de las incomodísimas mascarillas y ciertos ridículos protocolos.

Entramos mañana en la fase 2 y ya podemos volver al monte.

Por lo tanto, ya no me quedo en casa.

Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes.

#SacaLaFelicidadAPasear


⁣⁣⁣⁣⁣

sábado, 23 de mayo de 2020

Vuelve la vida

Lo bueno del paso del tiempo es que pone las cosas en su sitio.

Hace unas semanas agoreros, videntes, plumillas y algún vendedor de humo aseguraban que las mesas de los bares tendrían mamparas para separar a los comensales. Yo sólo he visto cómo, con naturalidad, la gente se sienta en las terrazas.

Ahora es el turno de los drones, las aplicaciones y los datos para vigilar las playas. Esperemos que vuelvan las toallas y los castillos de arena.

Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes.

#SacaLaFelicidadAPasear #YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa





jueves, 7 de mayo de 2020

Gente de paseo

Solía ser bien avanzada la tarde, normalmente un domingo. Vivíamos en la calle Mayor de Jaca y ya no quedaban turistas ni visitantes de fin de semana. Habíamos comido tranquilamente y leído los periódicos y suplementos que aún comprábamos en papel. ⁣

Cuando ya la tarde enfilaba ese punto de no retorno a partir del cual te dejas ir y sólo se rompe con el despertador del lunes, solía surgir la propuesta:⁣

“- Estos niños tendrán que salir ¿no?”⁣

Forma parte del catálogo de grandes frases familiares. ⁣

Era hora de dar un paseo, calle Mayor arriba y abajo, Paseo de invierno, Regimiento Galicia, columpios frente al Gran Hotel, Catedral.... y así hasta regresar. ⁣

Este mes de mayo hemos recuperado el paseo y con él el saludo sincero y espontáneo con aquellos con los que te cruzas. Es habitual hacerlo en la montaña y es bonito hacerlo en la ciudad pese a la sorpresa de algunos. ⁣

Esperemos que dure. ⁣

Ayer el mar estaba en una intensa y sorprendente calma. ⁣

Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes. ⁣⁣⁣


#SacaLaFelicidadAPasear #YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa⁣⁣⁣




miércoles, 6 de mayo de 2020

Amigos

Llegamos a las fases. Es curioso cómo surgen determinadas palabras en nuestras conversaciones cotidianas y se quedan una temporada. Ahora son las fases y, con ellas, asoma la vida. ⁣

Sea el tipo de comercio que sea, uno se siente mejor cuando le saludan por su nombre. A ellos, los de las tiendas, bares, pequeños hoteles.. nadie les ha dado instrucciones de marketing para que lo hagan. Es su manera espontánea de manifestar cercanía, amabilidad sincera, ganas de agradar. Quizás la autenticidad de las personas. ⁣

Aún a día de hoy, me recorre un hormigueo cuando, al entrar en mi habitual panadería, desde el fondo una voz cantarina me saluda:⁣

”- ¡Buenos días Koldo. Hoy no llamaste para reservar tu pan! ”⁣

Sólo les había dicho mi nombre una vez. Y lo recuerdan siempre. ⁣

No les dejemos resbalar. Son nuestros amigos. ⁣

“Yo no considero un héroe aquel que se queda con su amigo; consideraría un gilipollas a aquel que no lo hiciera”⁣

Horia Colibasanu ( montañero, himalayista y escalador ). ⁣

Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes. ⁣⁣



#VolveremosSiTúVuelves ⁣
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#SacaLaFelicidadAPasear #YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa⁣⁣




lunes, 4 de mayo de 2020

El verbo desconfinar

Desconfinar es un verbo que no aparece en el diccionario de la RAE y que es un derivado de confinar. Con el prefijo "des" adquiere el sentido contrario.

Se conjuga igual.

Hoy me he levantado con la sensación de estar desconfinándonos. Al menos eso percibo aunque acepto la cierta subjetividad que le acompaña. Este lunes no es igual porque este fin de semana hemos recuperado algo de libertad.

Estos dos últimos días he vuelto a ver a personas que siguen vistiendo igual. Tal vez algo más deportivamente, es verdad. Efecto Decathlon. Por un momento llegué a pensar que, con tanto mensaje tecnológico extremo, al salir me encontraría tipos vestidos a lo Guerra de las Galaxias y con naves ejerciendo de autobuses. Y no ha sido así. Incluso muchos han preferido retroceder y recuperar antiguas bicicletas de los trasteros que seguro han tenido que aprender a reparar. Modelos de hace treinta o cuarenta años que, aunque chirriando por falta de engrase, venían a servir como la última bicicleta eléctrica. Puede ser una señal de que, pese a todo, tenemos un pasado que sabremos valorar.

Las personas, mis vecinos, conocidos o no, deseaban hablar a pesar de haber estado machacando el móvil, las tabletas y los ordenadores durante días y días. Nos comunicábamos pero nada puede sustituir el coger un capazo inesperado y no querer acabarlo. Una sonrisa no es un emoticono amarillo ni la alegría una flamenca o unas jarras de cerveza brindando en un teclado. Un beso no es un circulo amarillo en el que un programador dispuso unos corazones. Aunque se pongan siete seguidos. No es lo mismo.

Ahí fuera sigue habiendo tiendas con empleados esperando, bares, gimnasios, estadios y pabellones con canastas. Sigue habiendo montañas casi en primavera, playas con surferos, caminos con barro. Incluso molestos coches y autobuses municipales. Hay semáforos que cambian de color y regulan los pasos de cebra. Y carriles bici. Hay quioscos donde venden helados que anuncian en unos grandes cartelones. Y oficinas de correos. Las terrazas tienen mesas y sillas. Y alguna sombrilla. Los contenedores de reciclaje no han desaparecido y en las gasolineras siguen sirviendo diésel. Hay hoteles grandes y pequeños, casas rurales para descansar o escapar. Suenan instrumentos tocados por músicos. Incluso la local parece más cercana.

Sigue estando todo como lo dejamos. No deberíamos dejarlo caer porque es nuestra vida. Y es bonita.

Por cierto, ni rastro de naves especiales ni de tipos vestidos de robot paseando mecanicamente.

Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes

#SacaLaFelicidadAPasear #YoMeQuedaoEnCasa #QuédateEnCasa












domingo, 3 de mayo de 2020

Los esfuerzos dirigidos

Hace ya doce años - jodo cómo vuela el tiempo - el día de la apertura al público de la Expo 2008 de Zaragoza, opté por situarme solo en un lugar donde poder disfrutar de la entrada del primer visitante. Era una manera de vivir el resultado y el esfuerzo de mucha gente. Todos los que directa o indirectamente habíamos colaborado en ese esfuerzo colectivo alcanzábamos el objetivo que, sin lugar a dudas, iba a marcar el futuro de nuestra ciudad.

Cuando el primer visitante rebasó el control de acceso, avanzó y empezó a girar la cabeza buscando y descubriendo el recinto que habíamos preparado durante años, me emocioné y no quise retener unas lágrimas de felicidad que recorrieron mis mejillas.

Ayer, a primera hora, me preparé para salir a correr. Llevamos medio centenar de días de esfuerzo colectivo para luchar contra el bicho. Esto también marcará el futuro no sólo de nuestro país sino del mundo entero. Vivo en una zona poco poblada así que tardé unos minutos en cruzarme con alguien.

Los vi venir. Era una pareja que, sin duda, también había salido a caminar y recuperar algo de su libertad. A medida que nos acercábamos sentí la emoción y el cosquilleo de un reencuentro furtivo. Al cruzarnos nos miramos sonriendo y tan sólo nos dijimos buenos días. Desconozco qué pensaron pero yo esta vez tampoco reprimí esas lágrimas felicidad. Son bonitas.

Ambos esfuerzos colectivos merecieron mucho la pena. Dejando al margen la gravedad, ojalá que este segundo hubiese estado dirigido con la misma profesionalidad, compromiso, constancia, empatía, claridad de ideas, seriedad, competencia y espíritu colectivo que el de 2008. Me hubiese emocionado igual pero ahora tal vez tuviese más confianza y menos tristeza por lo que tenemos.

Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes.

#SacaLaFelicidadAPasear #YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa











sábado, 2 de mayo de 2020

Por fin a correr

Voy a salir a correr y sentirme libre.

Aunque en estos ya casi cincuenta días lo más emocionante que he hecho ha sido ir a Mercadona, a la panadería, dos veces a la farmacia y a subir la compra a mis suegros, ahora, al ponerme las zapatillas, una camiseta, un par de calcetines, una gorra y el cinturón para el móvil, empiezo a saborear lo que es la libertad.

En las películas americanas se tira mucho de eso que llaman "la condicional" o "la vigilada", en las que asignan una especie de acompañante permanente. A nosotros nos pretenden acompañar también pero no para reinsertarnos sino para tratar de domesticarnos.

Voy a correr. Y a sentir cómo me abofetea el viento en la cara. Ojalá que, incluso, lloviese y volviese chipiao. Qué no quedase nada seco.

Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes.

#SacaLaFelicidadAPasear #YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa