Se conjuga igual.
Hoy me he levantado con la sensación de estar desconfinándonos. Al menos eso percibo aunque acepto la cierta subjetividad que le acompaña. Este lunes no es igual porque este fin de semana hemos recuperado algo de libertad.
Estos dos últimos días he vuelto a ver a personas que siguen vistiendo igual. Tal vez algo más deportivamente, es verdad. Efecto Decathlon. Por un momento llegué a pensar que, con tanto mensaje tecnológico extremo, al salir me encontraría tipos vestidos a lo Guerra de las Galaxias y con naves ejerciendo de autobuses. Y no ha sido así. Incluso muchos han preferido retroceder y recuperar antiguas bicicletas de los trasteros que seguro han tenido que aprender a reparar. Modelos de hace treinta o cuarenta años que, aunque chirriando por falta de engrase, venían a servir como la última bicicleta eléctrica. Puede ser una señal de que, pese a todo, tenemos un pasado que sabremos valorar.
Las personas, mis vecinos, conocidos o no, deseaban hablar a pesar de haber estado machacando el móvil, las tabletas y los ordenadores durante días y días. Nos comunicábamos pero nada puede sustituir el coger un capazo inesperado y no querer acabarlo. Una sonrisa no es un emoticono amarillo ni la alegría una flamenca o unas jarras de cerveza brindando en un teclado. Un beso no es un circulo amarillo en el que un programador dispuso unos corazones. Aunque se pongan siete seguidos. No es lo mismo.
Ahí fuera sigue habiendo tiendas con empleados esperando, bares, gimnasios, estadios y pabellones con canastas. Sigue habiendo montañas casi en primavera, playas con surferos, caminos con barro. Incluso molestos coches y autobuses municipales. Hay semáforos que cambian de color y regulan los pasos de cebra. Y carriles bici. Hay quioscos donde venden helados que anuncian en unos grandes cartelones. Y oficinas de correos. Las terrazas tienen mesas y sillas. Y alguna sombrilla. Los contenedores de reciclaje no han desaparecido y en las gasolineras siguen sirviendo diésel. Hay hoteles grandes y pequeños, casas rurales para descansar o escapar. Suenan instrumentos tocados por músicos. Incluso la local parece más cercana.
Sigue estando todo como lo dejamos. No deberíamos dejarlo caer porque es nuestra vida. Y es bonita.
Por cierto, ni rastro de naves especiales ni de tipos vestidos de robot paseando mecanicamente.
Saquemos todos la felicidad a pasear en estos días más tristes
#SacaLaFelicidadAPasear #YoMeQuedaoEnCasa #QuédateEnCasa

No hay comentarios:
Publicar un comentario