miércoles, 4 de enero de 2017

El Renault 18 de Julián

Recuerdo que era fin de semana porque tuvimos que parar el coche en Alcolea del Pinar, donde conocen el significado de la palabra frío ya que éste se inventó en su vecina Molina de Aragón. En el momento justo en el que empezó a nevar, unos kilómetros más allá del Área 103, el limpiaparabrisas del Renault 18 familiar, color marrón, dejó de funcionar. Ingenuamente pensamos que ese sábado, a mediodía, encontraríamos un taller abierto con ganas y con repuestos. Por eso sé que era fin de semana: porque seguimos viajando, en plena nevada de enero, un invierno de los de entonces, con el coche cargado de de bolsas, botas y esquís y los ojos puestos en Andorra. Y en el cristal cubierto de nieve.

Semanas después abrí las contraventanas de la habitación del Hotel Marco Polo de La Massana con la sonrisa que se abren las contraventanas cuando ha estado nevando desde la tarde anterior y los partes meteo han anunciado sol para esa mañana. Aparcado donde siempre, al borde de la carretera, con el morro enfilando hacia arriba, el Renault 18 familiar, color marrón, ya no pudo subir más. Sospechamos que por despecho la cuña del quitanieves, literalmente, le partió el motor en forma de V. Y allí estábamos los cinco, junto con Marc, el maître, otra vez mirando el cristal cubierto de nieve en el que alguien había escrito "me gustas".

1 comentario:

  1. Todavía y con el radiador completamente reventado conseguimos volver a Madrid atando con cables la tapa del capó a los restos de parachoques. Xavi es testigo de ello; desafortunadamente nunca averiguamos quien fue el autor/a de la escabechina ni de la simpática nota.

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