viernes, 21 de agosto de 2020

Despertar

Aún no asomaba el sol y la temperatura se resistía a subir. El cielo estaba limpio, azul de mañana. Sabía que el día sería caluroso pero esas últimas horas de la noche habían sido muy frías y mantener el sueño no había sido fácil. Apurar no servía de nada y lo mejor era activarse. Caminar muy temprano es muy agradecido y permite evitar el calor de las cuatro de la tarde.⁣⁣

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Él llevaba años repitiendo las mismas rutinas al amanecer. No tenían nada que ver con ordenar su habitación, ni preparar un desayuno complicado, ni ponerse a hacer abdominales. Se despertaba y, ante su ausencia, hablaba sin esperar una respuesta que nunca llegaba, preguntándole si aún recordaba aquella noche, víspera de cumplir un sueño. ⁣⁣


Le costaba interpretar el silencio y la distancia que estaba convencido eran muy frágiles y que se romperían con una simple mirada aunque fuese casual o furtiva.

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Solía abrazar la esperanza y se respondía a si mismo que sí, que cómo iba a haberlo olvidado, que lo dibujaba cada madrugada en ese intervalo que existe entre que se apaga la lámpara de la mesilla y se engancha el sueño cuando uno aún elige lo que recuerda. 


Cuando asomó el primer rayo de sol estimó cuánto tiempo le costaría ⁣⁣vencer a la sombra de aquel pico del que no sabía su nombre. Quería saber cuánto tiempo quedaba para que empezase a calentar el día. 

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 #SacaLaFelicidadAPasear⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣






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