martes, 31 de diciembre de 2024

Tenemos que salir


¿Por qué madrugamos tanto, vencemos a la pereza, derrotamos a un traidor sueño y tiramos del de al lado?. Quizás encontremos la respuesta en los clásicos dichos montañeros: “Hoy abre” y ”Esto, arriba, es nieve”.


Existen días que, por fiarnos de quien no debiéramos, no salimos. Anunciaron agua y nos perdimos un día de sol. Previeron niebla y despreciamos la luz. Asustaron con frío y dejamos de compartir un almuerzo. Insistieron con un vendaval y despreciamos el fresco en la cara.


Hay que salir. Siempre. Y si comprobamos que hay que dar la vuelta, la damos y ya encontraremos planes diferentes. 


Salir para que nos lleguen las ideas que nos aguardan fuera y que nos sorprendan cuando no las esperamos. Salir para compartir lo que somos, para recibir lo que nos ofrecen y para ayudar al que, en silencio, lo está necesitando.


Salir para encontrarnos con lo inesperado, con lo espontáneo, con la luz del sol de verdad, con el olor de la tierra al amanecer, con el viento del norte, con la lluvia en la cara, con el tiempo que no corre sino que, aliado, camina a nuestro lado. Salir para sentir frío y abrigarnos. Salir para soportar calor y bañarnos en la poza que memorizamos al subir. 


Salir para dejar de escuchar ruidos y deleitarnos con sonidos.


Salir incluso para perderse en la niebla y disfrutar de encontrarse. Salir confiando en quién nos guía, pensando en quién nos acompaña, añorando al que no pudo venir y confiando en recuperar al que siempre lo hacía. 


Salir y siempre tratar de huir de esos días en los que se buscan y encuentran excusas, sin darnos cuenta de que llegará el día en que se convertirán en impedimentos reales. Ahí seguramente ya será tarde y ni siquiera dudaremos.


Salir para frenar el tiempo. Salir para sentirnos pequeños a la vez que enormes. Salir para tener todo para nosotros. Salir para saber que podemos llegar y también volver.


Salir para convivir con la incertidumbre, mirarla de frente y, a veces, vencerla. 


Sal con él, con ella, con ellos o contigo mismo porque la nube suele ser pasajera.


¡Qué tengas un año 2025 pleno de salidas y sin que nadie condicione tus decisiones!. 


Ven. Sal. Y vuelve. 









No hay comentarios:

Publicar un comentario