Son primerizos por el bebé que llevan en sus brazos pero, sobre todo, por sus juegos de miradas, susurros y, sobre todo, por no dejar en paz a la cría que va de brazo en brazo, ahora tapada, ahora despierta, con un pijama de animales y suspirando porque la dejen tranquila en su cochecito que anda aparcado en la zona de minusválidos.
Cuándo los he visto aparecer a eso de las 6:54 he temido lo peor. Pero la niña no ha emitido aún ningún ruido y creo que todos , desde 1A a 12C, vamos a nombrarla pasajera del mes.
Regresa A. con su carrito. La ha reclamado una voz metálica ordenando “¡Tripulación preparen operaciones!” Aún así me ha dado tiempo a comprobar las pocas ganas de vender que, además de la propia A., tienen el diseñador del carrito, el responsable comercial de la subcontrata y hasta el mismísimo proveedor de zumos y cafés.
El bebé de 1B no tendrá ni un mes. Apenas puede aún mantener la cabeza erguida ( ya no recuerdo cuando llega ese momento, la verdad). Pero 1B, primeriza de matrícula de honor, tiene tantas ganas de cantarle una canción que la coloca en la mesita y, mirando a los ojos ora de 1C, ora de la cría, la somete a un trote, que acaba en puro galope sioux y con el cuello de la niña que no sabe si seguir el ritmo del caballo o el del balanceo del tren.
Y entonces, en mitad de un túnel, pasó lo que esperábamos. Lloró.
Dice 4C que el hijo de Mía Farrow parece que es hijo de Frank Sinatra. 4B ríe y afirma que eso no lo sabíamos. Toma tú.
Ya echaba de menos las entradas a tu blog. Y también algo de música...
ResponderEliminarGracias.
¡Gracias! No sé quién eres pero trataré no no volver a tardar...
EliminarGracias a ti por leerlo y por comentarlo
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