sábado, 10 de agosto de 2019

El Pirineo. Un sueño infinito

Recorrer el Pirineo de un extremo al otro, del Cantábrico al Mediterráneo, es mucho más que subir montañas y caminar entre valles. Para muchos de los que tenemos ese reto, existe un componente emocional que hace que la experiencia vaya a permanecer siempre en nuestras vidas ocupando el lugar de lo inexplicable.
Esta primera primera parte de nuestro GR11, la Travesía Pirenaica, fue más corta de lo previsto. Pese a que la idea y lo planificado era llegar hasta Bujaruelo, a las puertas de Ordesa, optamos por parar en Ochagavía debido a la intensa ola de calor que nos sorprendió y nos aconsejó detenernos.


Hicimos el recorrido de Zokoa (Francia) al Cabo de Higuer y, de aquí, a Ochagavía. Lo retomaremos en este mismo punto y continuaremos.

Es el sueño infinito porque nunca se irá de nuestras vidas.

"Cuando la montaña y el hombre se encuentran suceden grandes cosas pero sólo si el encuentro es verdadero" (Reinhold Messner, alpinista)

(continúa en el vídeo)



7 comentarios:

  1. Bárbara García Espinós11 de agosto de 2019 a las 11:25

    Vaya lugares Koldo!! Alucinante. Enhorabuena y esperando que hagáis la próxima para verlo!

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    1. Muchas gracias. Continuaremos. De todos modos, mochila, botas y para arriba. Hay sitio para todos.

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  2. Que pasada Luis!!! Esta claro que no hace falta irse fuera de España para disfrutar de la Naturaleza. Mucho ánimo para seguir con vuestra proeza.

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  3. Querido Koldo todo lo que te diría ya lo dijo mejor que nadie Kavafis en Itaca:

    Cuando emprendas tu viaje a Itaca
    pide que el camino sea largo,
    lleno de aventuras, lleno de experiencias.
    No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
    ni al colérico Poseidón,
    seres tales jamás hallarás en tu camino,
    si tu pensar es elevado, si selecta
    es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
    Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
    ni al salvaje Poseidón encontrarás,
    si no los llevas dentro de tu alma,
    si no los yergue tu alma ante ti.

    Pide que el camino sea largo.
    Que muchas sean las mañanas de verano
    en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
    a puertos nunca vistos antes.
    Detente en los emporios de Fenicia
    y hazte con hermosas mercancías,
    nácar y coral, ámbar y ébano
    y toda suerte de perfumes sensuales,
    cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
    Ve a muchas ciudades egipcias
    a aprender, a aprender de sus sabios.

    Ten siempre a Itaca en tu mente.
    Llegar allí es tu destino.
    Mas no apresures nunca el viaje.
    Mejor que dure muchos años
    y atracar, viejo ya, en la isla,
    enriquecido de cuanto ganaste en el camino
    sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

    Itaca te brindó tan hermoso viaje.
    Sin ella no habrías emprendido el camino.
    Pero no tiene ya nada que darte.

    Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
    Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
    entenderás ya qué significan las Itacas.

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    1. Muchas gracias. Sabios y certeros comentarios

      ¿Pero quién eres?

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  4. que guapo Luis! me encanta tengo pensado hacer una escapada así!

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