martes, 15 de julio de 2014

Golpes bajos

Fui de poco pelear. Me refiero a las peleas esas en las que dos se enfrentaban a puñetazos, remangados, con los amigotes en semicírculo, unos animando y otros sin saber qué hacer. No me sentía alterado por un empujón en un concierto de Siniestro Total, ni se me hinchaba ninguna vena del cuello porque algún amigo del vaso de tubo glosara a un antepasado. Por todo ello, no recuerdo haber recibido ningún puñetazo, ni siquiera tortazo, de esos que dicen te hacen ver las estrellas.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, sí que he sentido golpes secos inesperados, de esos que vienen de dónde menos te lo esperas, pillándote desprevenido, con la guardia muy baja o con la mente en tu próxima ascensión. Llegan de cualquier lado sin que ni siquiera el que lo envía sea consciente. Son golpes con muy mala leche que primero te revuelven, te pinchan, te encogen y luego retuercen. Y llegan para quedarse. Porque puedes seguir recibiéndolos mientras los tengas contigo. Delante de tus ojos y en tus manos. En color y con la foto del emisor.

A veces son inocentes, otras confusiones y otras te devuelven la pelota pero algunas acumulan historia detrás. Y se repiten. No los entiendes o, sencillamente, no comprendes por qué llegan si tú sólo habías preguntado. Tu curiosidad puede traicionarte y buscarte la ruina y hasta un disgusto.

La culpa es del Whatsapp.

No admite lo que los franceses llaman "nuance¨" ( y que ahora no me sale en español). Pocos son los que dominan su lenguaje y hay muchos que consiguen noquearte para una temporada. Conscientes o no.

Inmediatez, calentón. Lo que lanzas tiene el peligro de quedarse y a ver quién lo explica después.

Aunque ¿somos lo que escribimos?

jueves, 10 de julio de 2014

El nervioso de la taquilla 34

El nervioso del gimnasio siempre habrá elegido la taquilla 34 que está encima de la tuya, la 33. Mira tú que hay taquillas vacías. Pues tiene que haber elegido la contigua a la tuya.

Aparece justo en ese momento en el que aún no has terminado de secarte y que estás a punto de enfundarte de nuevo los calzoncillos. No puede esperar cinco minutos apartado metro y medio a que termines la primera fase de tu vuelta a la ropa de civil cuando aún tienes la toalla, la ropa sudada, las zapatillas, las chanclas desperdigadas por el banco. Empieza a atosigar con la superioridad que le da el estar aún vestido y tú medio en bolas.

Se acerca, te intimida, alarga el brazo hacia su candado intentando no rozarte.

-¿me permites?

Lo normal sería decirle: " Pues mira, no. Espera tres minutos". Pero con aún el agua de la ducha cayéndote por las patillas y mostrando, adrede, una cierta resignación acompañada de respiración más profunda, haces una bola con toalla, ropa sudada, bolsa de deporte, zapatillas y eres tú él que se tiene que apartar y esperar 5 minutos a que él abra, con parsimonia y superioridad, su taquilla.

A pesar de encontrar la complicidad del que ocupa la 28, que te dirige una mirada de " ¡manda cojones!", el de la taquilla 34, el nervioso, el de las prisas, lo primero que hace al abrir es localizar el móvil, sentarse en tu sitio y contestar whatsapps. En ningún momento se le ocurre pensar que tú estabas ahí porque ahí tienes tus cosas. Territorio conquistado y tú expulsado.

No suele ser un tipo con aspecto deportista, más bien un aprendiz de cachitas que sólo frecuenta la sala de musculación con la esperanza de parecerse al alguno que haya visto en Telecinco. La pinta le delata: camiseta de tirantes, pantalón largo de chándal y zapatilla Puma de esas estrechas.

Mientras acabas de recoger, y ya vestido, te das cuenta que no has cogido el candado y que vas a tener que pedirle que se mueva.

- ¿me permites, por favor?

Ni te mira. Sigue mirando su Samsung Galaxy.

- Ah, sí. Perdona.

Coges el candado, revisas tu taquilla, te marchas y le dejas mirando su facebook dónde seguro comenta las diez series de pectorales y biceps que se ha calzado.


viernes, 4 de julio de 2014

Sentido de la marcha y sin mesita (3)

Día 24 de mayo de 2013


Al bajar la rampa hacia el tren, a lo lejos, he visto un grupo de chicas vestidas todas con camiseta blanca. Inmediatamente me he imaginado lo peor: despedida de soltera a bordo.

Reconozco que siempre me ha parecido una horterada este tipo de celebración. Y esta puede dar juego. Bingo.

La susodicha va con un antifaz ( viene así desde su casa) y sólo una de las amigas habla con ella. Le acompaña tipo lazarillo al ciego. Le han subido al coche 5 justo detrás mío: no sabe, aún, dónde va. Ni con quién.

No podía ser de otra manera: van sentadas detrás mío. Ya instalada en el 6D, al grito de un, dos, tres, y risitas nerviosas, le quitan el antifaz y descubre a sus acompañantes y las camisetas. Infeliz: lo primero que pregunta es si se la han enseñado a Ángel (intuyo que la parte contraria).

El título de la expedición es "el fin de maremoto". Destino: Barcelona.

Por el tono, la pinta y las conversaciones no creo que Ángel deba temerse lo peor aunque ya le han adelantado que vestirse, lo que viene a ser vestirse, la vestirán ellas y qué "se va a cagar".

Mala suerte. Se van al bar. Normal.


Comentarios

Cristina: No han vuelto todavía??
KPN/LPN: Negativo, siguen en el bar. Pero los que vienen de allí comentan por el pasillo que vaya barullo que hay allí.
María: Lo que no te pase en el Ave...jajaja
Berta: Q bien, esta vez con reportaje fotográfico. Para cuando ese blog???

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Día 27 de mayo de 2013

Llamaremos 5C a mi vecino de asiento que ha empezado la semana con una disputa de pareja con Chiqui. Y todo por un asunto de taller: llevar el coche hoy o el viernes. Un clásico.

Interpreto que es un sufridor que pasa la semana fuera y que se está ofreciendo a llevar el coche tan pronto como vuelva el viernes. Pero piensa que lo mejor es que lo lleve Chiqui hoy y él arregle todo con el taller para que le dejen un coche de sustitución. Además le solucionará la vuelta al centro desde el taller ya sea llamando a José Mari o a su hermano.

Y la otra erre que erre. "Qué no te des mal ni dolores de tripa, Chiqui".

El buen hombre quiere solucionarlo todo pero me temo que la otra es del género complicador. Tan es así que 5C se ha metido un viaje a una uña de lo cual se va a arrepentir todo el día. ( a continuación la ha escupido sin pudor).

Manera de relajarse de 5C: eso que todos habéis hecho alguna vez con los relojes de agujas que tienen el día en un cuadrado encima del 3. Girar y girar las agujas hasta llegar al día 27 partiendo del 28. Un no parar recorriendo todos los números del mes.

Los valientes que han salido de Barcelona a las 6 ( se habrán levantado a las 5, digo yo) no saben qué postura adoptar para intentar dormir. Imagino que nos van odiando a medida que nos vamos incorporando al tren en Lérida, Zaragoza, Calatayud y, dentro de un rato, en Guadalajara.

Las que más sufre hoy son las dos que van en 2A y 2B. Sufren las paradas, las subidas, la megafonía pero, sobre todo, la mesita que les impide estirar las piernas. Y sufren la sintonía de Windows que, de vez en cuando, sobrevuela el silencio del vagón 5.

6B, sin embargo, debe tener la conciencia muy tranquila. Sin llegar a roncar inspira y expira, inspira y expira, inspira y expira.


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Día 31 de mayo de 2013

Ha llegado el gruñón cascarrabias. Ha llegado tarde y por su culpa salimos con tres minutos de retraso.

Y ha llegado chillando desde el vagón 5 ( yo voy en el 6).

"Esto es vergonzoso. ¡Está lleno de maletas! Esto es una vergüenza, cómo está el país"

Le oigo desde el vagón contiguo pero el volumen va en aumento, prueba de que se acerca.

Atraviesa nuestro pasillo tirando de su maleta y seguido de la que supongo su mujer.

"Este también, ¿pero qué se han creído? ¡Qué vergüenza, es increíble!"

Unos setenta años, media estatura, fuerte, calvete, una chaqueta mal doblada en el brazo, del que cuelga una bolsa de "Viajes Neptuno" con años y kilómetros, en una mano el ABC, y tirando de la maleta con la otra.

Tras él su mujer, callada, mirando al suelo e, imagino, deseando llegar a su asiento para que se calle. Y que haya sitio para la maleta.

Cruzan el vagón 6. Se meten en el 7 y no se le oye.

El que llamaremos 3C, mi vecino, tiene en sus manos el futuro y la ilusión de decenas de personas: va analizando, rotulador rojo, rotulador azul, decenas de curricula de Infojobs. Debe buscar algún tipo de comercial. Cada vez que dobla una hoja acaba con la ilusión de una persona. Si ellas supieran.

Caen como moscas.

Comentarios

Ana:  Jajaja, me parto con tus crónicas los fines de semana
Fernando:  Luís, sigue, sigue... Debes ir por Guadalajara ahora. Amplia contenidos...Incidentes de WC? Los auriculares para escuchar el audio de la peli han vuelto a cambiar de envase contenedor (he perdido la cuenta de cuántas cajitas, bolsitas y tarros han usado)..
Nacho: El borrico encontró su asiento?

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Día 21 de junio de 2013

Estaba escrito en algún lado. Inicio del verano, viernes, incipiente calor y, supongo, vacaciones para algunos. Caldo de cultivo para un cambio de imagen. ¿Y qué mejor pasarela que un medio de transporte colectivo? ¿Qué mejor atrezzo que descomunales maletones, mochilas medio colgadas y bolsas de Burguer King? Camisetas de tirantes, pantalones pirata, shorts ajustados, catálogo de chanclas y chicha, mucha chicha al viento. Ya no somos "los sosos de siempre". Cambio de turno. Viva estilo viajero veraniego.

8A y 8B: dos menús Burguer King, con patatas y ketchup.

9D: gazpacho y ensalada de pasta. De postre, cerezas.

9C: bocadillo de jamón y plátano

9B: dos bocadillos y agua. Según 10B, no le caben en la boca.

Supongo que el amalgama de olor a franquicia de comida rápida no agradará a los que nos cojan el relevo en la parada de Zaragoza.

12B está incómodo. Va marcha atrás. Con su traje y su corbata interioriza que ese no es su sitio. Rodeado de un grupo de mujeres que se preguntan si habrá tostador, si alguien lleva café y que se hacen fotos de inicio de viaje estilo Thelma y Louise, intenta aislarse sin conseguirlo. Le ha tocado el sitio con mesita y eso marca. Y jode. Y más aún que la puerta automática que separa vagones no pare de abrir y cerrarse en su cogote.

Nos acompaña también el que los adolescentes llamarían "El motivado". Camisa de vestir, bermudas elegantes, chanclas y flequillo. Asegura que su billete está "duplicado" y se va sentando según le da. Y, según le va dando a cada dueño de asiento, le van levantando. No quiere alejarse de una bolsa de palos de golf que lleva de equipaje por lo que aún va de pie.

7A y 7B se han desinhibido. Fuera los zapatos, arriba los antifaces. Nos abrazamos. Y a soñar.

Comentarios

Ana: Genial esa es la realidad de estas fechas varaniegas, ole, ole y ole
Fernando:  Grande Luís... Sigue, sigue.
María: Me parto!!!!
Cecilia:  Madre del amor hermoso, una vergüenza que en este país en los trenes se dejen comer burguers...hay que hacer una recogida de firmas en el change ya!! Viva el bocata!

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Día 24 de junio de 2013

Antiguamente, el silencio de la sobremesa de un bar de carretera en una tarde tórrida de verano lo rompía el sonido metálico y lejano de un viejo transistor del que salían los consejos de Helena Francis.

Hoy en día, el silencio de un vagón de tren que cruza España a las 7:30 también lo rompe el sonido metálico y lejano de unos auriculares en el nivel 32 de volumen de los cuales reconocemos, 5 filas más atrás, los aplausos finales del "Ai se eu te pego".

Ese sonido, como proveniente de una lata, adquiere la cualidad de mosca cojonera y no te abandona en todo el viaje impidiendo cualquier otra cosa que no sea irritarte.

Lo de Helena Francis adquirió con el tiempo un halo de romanticismo. Lo del gacho este, disfrazado desde el punto de la mañana de aprendiz de Michael Jordan, hace dudar de su futuro. Sobre todo auditivo.

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Día 2 de septiembre de 2013

Alboroto, risitas cómplices, jefes y menos jefes, ellas y ellos, recuerdos del año pasado con miraditas cómplices, "mejor este año que el pasado en Albarracín", todos de casual menos uno que o bien es el de finanzas o bien es nuevo.

Es el "grupo de empleados que viajan juntos a un seminario, semana de formación o viaje de lavado de cerebro".

Lo que viene a ser la versión laboral del viaje de fin de curso escolar.

"A ver si el de Pamplona se trae la guitarra"

No saben qué desaguisado les habrá preparado el de recursos humanos de Madrid pero mucho me temo que habrá optado por recibirles con narices de payaso que no podrán quitarse hasta el viernes, ni siquiera cuando bajen a desayunar. No puedo evitar el pensar en todos ellos jugando a esas ridiculeces de juegos motivacionales en una repentina vuelta a la niñez.

( imposible no acordarse de aquellos días en el Monasterio de Piedra jugando a algo parecido a tomar un castillo, trotando de lado a lado de la sala...)