sábado, 5 de agosto de 2017

Experiencia de compra

La culpa no fue del Cha Cha Cha sino de Enrique Iglesias y su "experiencia religiosa". Fue un adelantado y un precursor del mundo experiencias.

Leo:

"Hoy el consumidor busca vivir una experiencia de compra diferente cuándo va al súper y, por eso, todas las cadenas están mejorando sus espacios e incorporando servicios para fidelizarlos, como puestos de degustación: secciones de productos premium o robots que asesoran sobre los productos"

Y pienso:

Debo de ser muy raro o ya estoy fuera.

¿Y yo que cuando voy al súper es por pura necesidad de hacer la compra para llenar la nevera y despensa, que me hago el remolón hasta que no queda más remedio, que elijo aquel en el que la pueda hacer más rápido y económico con una calidad aceptable, que recorro cómo un autómata los pasillos repitiendo el mismo circuito que la vez anterior, que, en un enorme porcentaje, repito los mismos productos, que intento esquivar todo aquello que sospecho me quieren encasquetar y que, al salir, siento una especie de liberación?

¿O acaso es esta liberación tras el paso por la cajera la verdadera "experiencia de compra diferente"?

Decididamente, eso de buscar una experiencia de compra, expresión, por cierto, un tanto cursi y pretenciosa, traducción literal de un término marketiniano anglosajón, lo dejo mejor para actividades que realmente merecen la pena.

Vivir una experiencia en Mercadona no lo es. Aunque los Pegamoides ya lo cantaron antes.

Por cierto, ¿se incluye en el proceso de experiencia de compra el momento de llegar a casa, descargar las bolsas del coche, subir a la cocina, sacar, desembalar y ordenar todo?